La mayoría de los purificadores de agua domésticos son filtros de arena o de carbón activado. Aunque los hay más sofisticados, como los de ósmosis inversa.
1.- Filtros de carbón activado: Tienen la capacidad de eliminar el cloro del agua y de reducir notablemente su contenido en sustancias orgánicas. El inconveniente es que regularmente el filtro se tiene que cambiar o regenerar, ya que con el uso se satura. Además no elimina los peligrosos metales pesados ni los nitratos. Su precio va desde 25 euros a 180 euros.
2.- Sistemas de ósmosis inversa: Son los aparatos más completos. Someten al agua a una cadena de procesos. Primero reducen la dureza del agua. Después la prefiltran para eliminar las partículas gruesas. A continuación la pasan por un filtro de carbón activado. Finalmente se somete el agua al proceso de ósmosis inversa propiamente dicho en que el agua se hace pasar a través de una memebrana capaz de retener todas las partículas y sustancias disueltas en el agua por pequeñas que sean. Se considera el mejor método de obtención de agua potable.
También hay unos aparatos llamados magnetizadores. Tienen un embudo con un imán a su alrededor. Si lo que se quiere es depurar y desinfectar el agua, estos aparatos son poco útiles, porque no eliminan las sustancias químicas ni orgánicas.
En la ilustración, el proceso de filtrado mediante ósmosis.