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Psicología

Diferencias entre las pesadillas y los terrores nocturnos

Durante un terror nocturno el niño empieza a dar movimientos rítmicos, mantiene los ojos abiertos y da gritos alarmantes. Es característico que el niño no reaccione a los intentos de los padres de calmarlo, al contrario, parece que cada vez el terror nocturno vaya a más, hasta que remite espontáneamente. Al despertarse por la mañana el niño no recuerda nada de lo sucedido. Duran unos 10 minutos y se producen en las primeras horas del dormir, en una fase de sueño profundo (sin REM). Los terrores nocturnos no son pesadillas. Son bastante frecuentes en niños de entre tres y siete años. Por todo ello, los padres no deben asustarse ante un terror nocturno de su hijo, ya que es un proceso natural relacionado con la maduración de su sistema nervioso. Hay que actuar sin forzar al niñó a despertarse.

Las pesadillas, en cambio, responden más a situaciones de angustia y tensión que el niño ha vivido. El niño es consciente de sus sueños, y es capaz de recordarlos. Se producen durante las fases REM del sueño, habitualmente en la última parte de la noche. También es capaz de despertarse durante la pesadilla. Si el niño padece pesadillas recurrentes hay que averiguar que factor es el desencadenante.

Copyright  © Classe Qsl - Editorial 3Temas. Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial de este artículo en otro medio de comunicación sin el permiso expreso de Classe Qsl. Artículo escrito por Antonio Adserá Bertran, psicólogo colegiado nº 15297, master en Neurociencias por la Universidad de Barcelona. Última revisión: 13 de abril de 2007.

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